Diego MurilloCDMX
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Escrito 023 min de lecturaAmyra · Ventas

Mi primer cliente se fue en menos de dos semanas.

No fue culpa del cliente. Le vendí una plataforma completa a alguien que nunca nombró un problema.

El primer cliente de Amyra fue una escuela de estimulación temprana. Viéndolo hoy, no era nuestro cliente. En ese momento era nuestro primer sí, y eso pesó más.

No tenían un problema claro. Así que hicimos lo que hace cualquier founder con prisa: lo pusimos nosotros. Construimos funciones durante el proceso de venta, cada una con la promesa de que con eso ahora sí.

Lo que pasó

Probaron el agente menos de dos semanas. Nunca usaron la plataforma. Y se fueron por algo que nunca acordamos al principio.

Lo fácil sería decir que el cliente no estaba listo. La verdad es más incómoda: vendí una plataforma completa a alguien que no había nombrado ningún dolor.

Si el cliente no puede nombrar su problema, no le vendas tu solución.

Lo que hago distinto

Ahora no construyo nada durante una venta. Primero tiene que existir una pain específica, dicha con las palabras del cliente, y un solo objetivo para medir si funcionó.

Esa experiencia es la razón por la que Amyra hoy está hecha para un tipo de negocio específico, y no para todos.

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